REFLEXIONES
Febrero 15 de 2026 VI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A
Lecturas del día
- Eclesiástico 15, 16-21.
- Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34.
- 1 Corintios 2, 6-10.
- Mateo 5, 17-37.
Saludo fraterno, familia y amigos.
Infortunadamente, muchas veces se ha percibido la fe como un camino de negativas para la vida del hombre, un conjunto de limitantes para la realización plena del hombre en su camino de ser feliz y la vida en plenitud. Debemos tener presente que la cuestión también se visualiza desde la perspectiva de los conceptos y de las preguntas fundamentales del ser humano: Qué es ser feliz, qué es la libertad, qué significa ser libre, qué finalidad tiene nuestra existencia?
El Antiguo Testamento nos presenta en los mandamientos una ley de mínimos; precisamente allí se ha quedado el pensamiento; como en un conjunto de afirmaciones tajantes de limitación: No mates, no robes, etc.
La 1ª. lectura nos presenta el hermoso horizonte en el que Dios nos ha creado, nos ha regalado el libre albedrío, para que, precisamente, en una decisión sin presiones, en el amor, le busquemos de una manera ilimitada y sin retrocesos.
Jesús nos muestra claramente en el Evangelio que no ha venido a abolir la ley, sino a darle plenitud. También debemos contemplar en este texto de hoy, cómo Jesús nos plantea un cambio radical en el camino de su Reino, de su corazón y de su amor. Este camino al que Jesús nos invita, no es un camino ni limitante, ni de mínimos; es un camino que potencializa todo el ser del hombre hacia la plenitud, la felicidad y el amor.
La verdadera felicidad no está en el limitarnos a lo mínimo, un quedarnos en la indiferencia; la verdadera felicidad está en lanzarnos a servir, a dar la vida, amar a los demás. La verdadera felicidad está en reconocer nuestra esencia, nuestro interior y lanzarnos en una construcción permanente de lo que Dios nos ha regalado y sembrado en nuestro corazón.
Muchas veces hemos escuchado la expresión: “Yo no robo, yo no mato, yo no le hago mal a nadie”. Está bien; pero la invitación de Jesús no es a quedarnos en lo mínimo, porque caemos entonces en conformarnos con no hacerle daño a nadie pero también con quedarnos adormecidos sin hacer tampoco el bien a alguien.
En esa perspectiva se nos abre un horizonte infinito; no es simplemente “no robar, no matar”, es ponernos en camino hacia la vida en plenitud: respetar, perdonar, acompañar; es cambiar de sentido rotundamente: el egoísmo por el amor, el compartir, la solidaridad, la justicia, la paz.
Esta obra no es nuestra, es el Espíritu de Dios quien actúa, cuando encuentra en el corazón del hombre, la disposición a dejarse guiar por el camino del amor. Jesús nos conceda su gracia para que podamos reconocer ese horizonte inabarcable al que nos invita, y abriendo nuestro corazón a su Espíritu y su acción redentora, nos pongamos en camino, por el amor. Amén.
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Miguel Angel Cortes
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
Mateo 5, 20-22. 27-28. 33-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.
También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.
Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.