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REFLEXIONES

Febrero 22 de 2026 I Domingo de Cuaresma

Lecturas del día

  • Génesis 2, 7-9; 3, 1-7.
  • Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17.
  • Romanos 5, 12-19.
  • Mateo 4, 1-11.

Saludo fraterno, familia y amigos.

Hemos iniciado el tiempo de cuaresma, y hoy nos presenta la liturgia una hermosa verdad sobre la salvación y la gracia que Dios nos ha regalado en su Hijo Jesucristo.

 

San Pablo en el texto de hoy a los Romanos, nos une la 1ª. lectura con el Evangelio, mostrándonos la semejanza, guardando las debidas proporciones, de la figura de Adán y la de Cristo. Es precisamente en la realidad de la condición humana donde Dios, en su Hijo, vence al Maligno. Adan y Eva, figuras de la humanidad, tentados por el Maligno, quisieron ser como Dios, ambicionaron el poder, se deleitaron en el fruto ofrecido, no una manzana, como el común entender lo plantea, no; era el árbol de la ciencia del bien y del mal. Esas pretensiones y delito de uno solo, Adán, acarrearon la muerte sobre la humanidad misma.

 

Jesús, como verdadero hombre, también fue tentado, no solo en el desierto, pues la cifra de 40 días tiene varios significados. Debemos entender que Jesús fue tentado incluso en el suplicio de la cruz (Mt 27, 42; Mc 15, 29; etc.). El placer, la vanagloria, el poder; tentaciones que tenemos todos los seres humanos a cada momento de nuestra existencia.

 

La justicia, la santidad de Cristo, nuevo Adán, nos ha traído la justificación a la humanidad y con ello nos ha devuelto la condición primera del hombre en el acto Creador. Por Jesús, Dios nos restablece en la vida, la gracia y la justificación. Pero no solamente eso, Jesús, además de vencer la tentación, por su muerte y Resurrección, nos ha liberado para siempre del poder del Maligno. La tentación es una realidad que subsiste, permanece en el mundo, pero es solo eso; la tentación a la que podemos vencer en Cristo Jesús, vivo y resucitado.

 

Es por estas razones, unidas a la lógica del pensamiento y enseñanzas de la Iglesia, que no creemos en las posesiones diabólicas, aunque tantos se presenten como “exorcistas” y se pretendan “liberaciones” en masa. Podemos profundizar un poco más en la realidad de los sacramentos del bautismo y la reconciliación; preguntándonos también sobre nuestro entender y fe en ellos.

 

Pidamos a Dios su gracia para crecer en la fe que nos ha regalado; Él nos fortalezca para vencer en su Hijo las tentaciones del Maligno y continuar en el seguimiento y construcción del Reino de Dios en nuestro corazón, en nuestra familia, en las circunstancias que vivimos día a día. Amén

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Miguel Angel Cortes

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

Mateo 4, 1-11

 

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.

Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.