REFLEXIONES
Mayo 24 de 2026 Domingo de Pentecostés.
Lecturas del día
- Hechos 2, 1-11.
- Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34.
- 1 Corintios 12, 3b-7. 12-13.
- Juan 20, 19-23.
Saludo fraterno, familia y amigos.
La 1ª. lectura nos narra que “Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés” (v.1); la cual es una fiesta judía. Es en esa ocasión en donde Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles, ubica la venida del Espíritu Santo que da nacimiento a la Iglesia.
Para San Juan, el don del Espíritu está asociado al misterio de la Resurrección de Jesús, y por ello nos muestra en ese hermoso relato, la presencia del Resucitado en medio de los discípulos, que “estaban en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos” (v. 19).
Podemos sintetizar tres puntos para una reflexión y profundización de este misterio de nuestra fe:
- El regalo del Espíritu es el comienzo de la Iglesia, pero el énfasis es en la Evangelización, el anuncio “…de las maravillas de Dios” (v. 11) en las más diversas lenguas. El don del Espíritu en orden a la proclamación de la Buena Noticia de la salvación a todos los pueblos.
- El don del Espíritu que transforma a una comunidad de discípulos, encerrados por el miedo, en valientes testigos de Cristo en el mundo; enviados a anunciar el Evangelio, que testificarán incluso dando su vida por ello. Esa presencia del Resucitado en orden también al perdón de los pecados. ¡Qué mensaje de alegría más hermoso para la humanidad!
- El don del Espíritu para el bien de todos (2ª. lectura). Es una consecuencia que no debemos contemplar como algo solamente al interior de la Iglesia, sino que es una realidad llamada a ser también en la sociedad y el mundo. Somos muchos y diversos miembros, pero el Espíritu es uno solo, dado para el bien común.
Contemplamos de fondo, en el horizonte del Antiguo Testamento (Génesis 11,1-9, 1ª. lectura de la Misa de la Vigilia) y el prefacio de la liturgia de hoy, el relato de la Torre de Babel. Si el orgullo y el pecado dividieron a los hombres en diversas lenguas; la gracia y el Espíritu del Resucitado salvan a la humanidad en la confesión de una misma fe. ¡Qué mensaje de alegría y esperanza más hermoso para el hombre!
Dios renueve nuestro corazón en su amor y que su Espíritu nos fortalezca para que podamos crecer en el anuncio de la salvación a los hombres, experimentar la alegría del perdón de los pecados y trabajar por el bien propio y el bien de todos. Amén.
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Miguel Angel Cortes
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.