REFLEXIONES
Junio 21 de 2026 XII Domingo Ordinario.
Lecturas del día
- Jeremías 20, 10-13.
- Salmo 68, 8-10. 14 y 17. 33-35.
- Romanos 5, 12-15.
- Mateo 10, 26-33.
Saludo fraterno, familia y amigos.
Si leemos completo el capítulo 20 del profeta Jeremías, nos encontramos con un cuadro que bien podría parecer un monumento a la desesperanza frente al horizonte de la vida y sus circunstancias.
La vida del profeta nos muestra una vivencia contradictoria: Es escogido por Dios, seducido por Él, por su Palabra, por su mensaje para sus hermanos los hombres. Es enviado a anunciar un mensaje que a él mismo no le gusta o no quiere, quisiera anunciar una futuro distinto, favorable, amable. Es tal su predicación que sus enemigos hacen de ella misma un apodo para el profeta. Incluso, el profeta denuncia que sus mismos cercanos acechan su traspié. El profeta llega a cuestionar incluso su propia existencia.
¿No éste acaso un cuadro que podemos ver en la vida de muchos creyentes? ¡Cuántas veces hemos visto la persecución del justo! La persecución en contra del que no suma a los intereses materialistas y egoístas del mundo! Persecución en contra del que busca la verdad, obrar el bien y la justicia. Perseguido, porque incomoda, porque su fe y su actuar desenmascaran la mentira, la maldad, la injusticia, la corrupción.
En el evangelio, como en otros textos, Jesús nos insiste: “No teman…”, “No tengan miedo…” frente a las circunstancias adversas en el anuncio de su Palabra y de su Reino. No hay que temer por la pérdida de la vida terrena, en cambio sí por la posibilidad de la pérdida de la eterna: “Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo”.
Muchas veces el mundo hace valoraciones de la vida y sus circunstancias bajo parámetros simplemente humanos, terrenos y temporales. La perspectiva del creyente y su valoración de la realidad y sus circunstancias, es trascendente, va más allá de la historia y está llamado a poner su confianza plenamente en Dios, como Jeremías, como toda la vida de Jesús y como nos los enseñó en el culmen de la cruz, momentos antes de morir.
Así, la vivencia del profeta deja de ser contradictoria y pasa a ser un canto viviente a la esperanza, el testimonio poderoso de lo que significa poner la confianza solamente en Dios, en sus promesas. El mundo puede parecer el lugar más oscuro, los nubarrones de la persecución y la maldad parecieran opacar el brillo de la fe, pero unidos a Cristo, brillará la luz sin ocaso, que Él es.
Dios nos fortalezca en el seguimiento de su Hijo Jesucristo; nuestra confianza permanezca profundamente afianzada en su Palabra y su Reino; su gracia nos fortalezca día a día para que seamos los testigos que confesamos a Dios ante los hombres con nuestra fe y conducta. Amén.
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Miguel Angel Cortes
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo
Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.