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REFLEXIONES

Septiembre 27 de 2026 XXVI Domingo Ordinario. Ciclo A.

Lecturas del día

  • Ezequiel 18, 25-28.
  • Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9.
  • Filipenses 2, 1-11.
  • Mateo 21, 28-32.

Saludo fraterno, familia y amigos.

Hace muchos años escuché hablar de las “cadenas intergeneracionales” y esgrimían para ello textos del Antiguo Testamento como el de Éxodo 34:7, pero poniendo toda la insistencia en el castigo de Dios “hasta la tercera y cuarta generación” y no en su fidelidad a su amor y su perdón que los mantiene “eternamente”.

Recuerdo haber atendido a una madre que había escuchado una predicación en un grupo de oración y la habían dejado con una crisis de nervios ante semejante anuncio: su hija pagaría por los pecados de su progenitora.

Le pedí que durante esa semana leyera de manera calmada TODO el capítulo 18 del profeta Ezequiel, de donde tomamos hoy la 1ª. lectura; quizás le leí algunos apartes del mismo en la consejería para aclararle las cosas y que saliera de la crisis de nervios en que la habían metido.

También traté de explicarle un poco más las implicaciones del Misterio Pascual y sus consecuencias en la salvación de la humanidad, incluida ella y su hija.

Si Dios es justo “castigando” al que se niega a la conversión, al perverso, al que vive en la maldad; lo quiere ser con mayor razón salvando al que se convierte a Él y lo busca de todo corazón. Queda claro que cada uno somos responsables ante Dios de nuestras acciones.

Hay realidades o etapas de la revelación que quedaron superadas en el Nuevo Testamento. El Dios castigador, por ejemplo, es una imagen de Dios precisamente del Antiguo Testamento, Jesús nos reveló al Dios del amor, misericordioso, que no se complace en la muerte del pecador sino en que se convierta y viva.

En el Evangelio, Jesús nos exhorta a la conversión. Les echa en cara a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo que tienen un doble pecado: Que los publicanos y las prostitutas le creyeron a Juan Bautista y cambiaron su vida y que ellos ni siquiera después de haber visto ese cambio, esa proclamación con la vida misma, ni se arrepintieron ni le creyeron.

Lo decisivo es el compromiso con Cristo en un esfuerzo permanente por vivir su Evangelio en la vida diaria. Lo decisivo es experimentar su amor, su misericordia, su perdón, y lanzarnos a vivir su salvación de manera humilde y sencilla en nuestra existencia.

Jesús nos fortalezca en el camino de la fe, para que nuestro compromiso con Él en el diario vivir, nos impida autoexcluirnos y nos permita celebrar para siempre el banquete de la vida y el amor junto a Dios. Amén.  

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Miguel Angel Cortes

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 

Mateo 21,28 – 32 

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron: “El segundo”.

Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”.