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REFLEXIONES

Abril 5 de 2026 Domingo de Pascua: La Resurrección del Señor.

Lecturas del día

  • Hechos 10, 34a. 37-43.
  • Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23.
  • Colosenses 3, 1-4.
  • Juan 20, 1-9.

Saludo fraterno, familia y amigos.

¡Una muy Feliz y bendecida Pascua para cada uno de Ustedes y sus seres amados!

 

¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

 

No nos alcanza la vida para comprender al menos un ápice de lo que es la Resurrección de Cristo, lo que significa, lo que implica para la vida del hombre, su naturaleza, la humanidad y el universo mismo. No por ello desistiremos del camino de la fe, ni de nuestra tarea de profundizar sus misterios, ni de nuestra búsqueda de Dios a través de su Palabra revelada, ni de adentrarnos en los horizontes de su Reino, ni de conocer la riqueza de la enseñanza de la Iglesia, la celebración de los sacramentos y sobre todo, la transformación de nuestra vida de manera progresiva hacia la plenitud a la que Dios nos ha llamado.

 

María Magdalena va al sepulcro y al descubrir que está abierto, destapado, sin la losa que lo sellaba, pensó algo lógico: se llevaron el cadaver. Los dos discípulos, Simón Pedro y Juan, llegan a revisar lo que María les ha contado. Ellos no concluyen lo mismo. El texto nos dice de manera tajante que Juan “vio y creyó”. Es absolutamente la realidad también para Pedro y para todo discípulo que haga el camino con el Maestro.

 

Ellos ven unas vendas y el sudario, el sepulcro vacío, pero no como una prueba sino como un indicio. Podemos preguntarnos, entonces ¿qué vio Juan para creer? Vio con los ojos del corazón, vio nuevamente a Jesús predicando, “haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo” (1ª. lectura), vio nuevamente a Jesús llamándolos por su nombre para ir en pos de su Reino, vio a Jesús conmovido por la muerte de su amigo Lázaro y haciéndolo salir del sepulcro, vio a Jesús compadecido de las multitudes y enseñándoles con parábolas; Juan vio y creyó.

 

Juan vio el poder del amor y creyó. Pedro y los demás apóstoles también comprendieron “Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos”. La vida del creyente está ahora en otra dimensión (2ª. lectura) y ha de manifestarse en «no vivir ya para nosotros, sino para Cristo » (2 Cor 5, 15) en una vida de amor y de servicio.

 

Pidamos a Dios la gracia de experimentar continuamente a su Hijo Jesucristo, vivo y resucitado; pidamos la gracia de “ver” a través del corazón, a través del amor y creer. Llevar una vida de amor y servicio para dar testimonio y resucitar con Cristo. El poder del amor venció al Maligno, el poder del amor venció la muerte.

 

Él resucitó. ¡Aleluya!

 

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Miguel Angel Cortes

Lectura del santo evangelio según san Juan

Juan 20,  1 – 9

 

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.