REFLEXIONES
Junio 28 de 2026 XIII Domingo Ordinario.
Lecturas del día
- 2 Reyes 4, 8-11. 14-16a.
- Salmo 88, 2-3. 16-17. 18-19.
- Romanos 6, 3-4. 8-11.
- Mateo 10, 37-42.
Saludo fraterno, familia y amigos.
El hombre, por su razonamiento o capacidad de pensar, se hace preguntas fundamentales que son también necesarias para la vida. Algunas de ellas es el preguntarnos ¿cuál es la razón de ser de las cosas?, ¿cuál es la razón de ser de la existencia?, ¿cuál es la razón de ser del universo?, ¿cuál es la razón de ser de los ideales más altos para la humanidad?, ¿cuál es la razón de ser del seguimiento de Cristo?, ¿cuál es la razón de ser de la salvación que Dios regala a la humanidad? Podríamos hacer una lista muchísimo más larga; éstas, a manera de ejemplo y en torno a las lecturas del día de hoy.
Podemos contemplar la única respuesta a estas preguntas como el hilo conductor que atraviesa las lecturas de este domingo: la 1ª. lectura con la escena de esta mujer que acoge en su casa, junto a su esposo, al profeta y lo que implica la construcción de una habitación propia para tal fin; San Pablo, mostrándonos los efectos de la justificación y la realidad del bautismo en la vida del creyente; Jesús anunciándonos en el Evangelio las implicaciones de su seguimiento pero también de la ayuda a sus enviados, aunque sea un vaso de agua.
Pienso que este hilo conductor, respuesta a las preguntas citadas, es la realidad absoluta en el universo; ante ella todo es relativo, pero ella hace que todo lo bueno, lo bonito, lo perfecto, sea posible; solo esta realidad hace posible romper los vínculos humanos más profundos para ir en pos del Maestro; solo esta realidad hace posible que el discípulo llegue a aceptar la cruz, incluso hasta el martirio.
Esta realidad hace posible, desde la fe, que todo “fracaso” en la lógica humana, sea la semilla de una realidad absolutamente trascendente y feliz. Gracias a ella es posible dar la vida, vivir en la esperanza cada día de nuestra existencia, luchar por unas condiciones de vida dignas y justas, buscar la Verdad, con mayúscula, no la verdad de ideologías, fanatismos o proyectos egoístas que oprimen y esclavizan al hombre, no; la Verdad que Dios ilumina con su Espíritu al que lo busca con humildad y un corazón sincero.
“El quinto elemento”, Luc Besson (1997), es una hermosa puesta en escena de esta realidad que transforma a todo aquel que decida no solo aceptarla sino también vivirla intensamente.
Dios nos conceda la gracia de renovar nuestro bautismo en el sacramento de la reconciliación y todo lo que ello implica, para que también nosotros continuemos siendo testigos de esta realidad absoluta, con nuestra vida, en medio del mundo. Amén.
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Miguel Angel Cortes
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo
Mateo 10, 37-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.
Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”.