REFLEXIONES
Agosto 9 de 2026 XIX Domingo Ordinario. Ciclo A.
Lecturas del día
- 1 Reyes 19, 9a. 11-13a.
- Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14.
- Romanos 9, 1-5.
- Mateo 14, 22-33.
Saludo fraterno, familia y amigos.
Siempre me ha llamado la atención el texto de la 1ª. lectura de hoy, pero no solamente el texto sino también el contexto del mismo. En el capítulo anterior, a partir del versículo 20, se nos narran las acciones del profeta del Dios de Israel, que después de mandar degollar a 450 falsos profetas del dios Baal, siente miedo, huye “al monte de Dios, al Horeb” y se esconde en una gruta.
Después de semejantes acciones el profeta siente miedo, huye al monte de Dios, se esconde en aquella cueva. Dios le pregunta: “¿Que haces aquí, Elías?” Luego de confesar su miedo, pues lo buscan para matarlo, Dios le indica que salga de esa cueva, Él va a pasar. Es el miedo de Pedro en el Evangelio, es el miedo de los discípulos luchando en medio de aquella tormenta mientras Jesús dormía en la barca, es el miedo que llega al corazón de cualquiera de nosotros en medio de las dificultades, muchas veces inciertas, de la vida.
Al igual que Dios pasa por enfrente de esa gruta, Jesús pasa por enfrente de la barca y ante el miedo de los discípulos les hace un anuncio que escuchamos en otros pasajes del Evangelio: “¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!”
Ante las dificultades, ante nuestros miedos, Jesús también pasa y nos invita a salir de esa cueva en la que muchas veces nos escondemos, presos del miedo. Jesús también nos anima, nos ofrece su mano, su Palabra y nos invita a creer. ¡Cree!
Caminaremos seguros ante las dificultades de la vida aferrados a la Palabra que Cristo nos ofrece, venceremos en medio de las tormentas de la vida. La duda solamente hará que nos hundamos.
San Pablo, haciendo un recorrido muy rápido por el camino de la fe en la historia del pueblo de Israel, nos presenta una hermosísima confesión de la divinidad de Cristo. Lectura bella y esencial.
Pidamos a Dios que a través de nuestro compromiso con Él, alimentándonos con su Palabra y renovando nuestra vida cristiana en los sacramentos, fortalezca nuestra fe y de esta manera, confiados en Él, superemos nuestros miedos en medio de la vida y ser también libres frente a las adversidades de la existencia, porque Él camina con nosotros, vivo y resucitado. Amén.
* * * * * * * * * * * *
Miguel Angel Cortes
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo
Mateo 14, 22-33
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.
Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.