REFLEXIONES
Septiembre 6 de 2026 XXIII Domingo Ordinario. Ciclo A.
Lecturas del día
- Ezequiel 33, 7-9.
- Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9.
- Romanos 13, 8-10.
- Mateo 18, 15-20.
Saludo fraterno, familia y amigos.
Es complejo el contenido de hoy en la liturgia de la Palabra, por sus muchas aristas y aspectos que nos presenta para la vida del creyente y de la comunidad. Podemos enumerar algunos de ellos para luego tratar de centrarnos:
- La misión del profeta en medio de su pueblo: anuncia y denuncia.
- Es portavoz de la Palabra de Dios.
- Cada llamado también es enviado en medio del pueblo y de la historia.
- El oyente de la Palabra tiene una responsabilidad ante Dios, ante sí mismo, ante los demás y ante el mundo.
- El amor como resumen y cumplimiento de la ley.
- La corrección fraterna.
- La vida y responsabilidad de la comunidad.
- La unidad en la vida de oración y la presencia del resucitado en ella misma.
El mundo de hoy ha priorizado el “espacio personal”, la individualidad, los derechos, la libertad, etc., sobre otros aspectos que prefiere minimizar, muchas veces en detrimento de los deberes propios y de los derechos de los demás.
Es en medio de esas circunstancias en donde la voz de la fe, de la Palabra de Dios y el Evangelio, debe alzarse para iluminar el caminar del hombre, la familia y la sociedad. El problema es que segmentos de la sociedad quieren encerrar la fe en las sacristías, callar la voz de Dios, tapar el mensaje de la salvación como el poner una caja sobre una luz para ocultarla.
Otra dificultad es que aún siendo “creyentes”, nos hemos convencido de “teorías” que no tienen que ver ni con la libertad ni con la verdadera dignidad del hombre, ni con la humanización de la sociedad. Es popular la ideología del “libre desarrollo de la personalidad”, llegando a coartar y casi usurpar la autoridad de los padres sobre los hijos.
El amor es el resumen y cumplimiento de la ley, pero en nombre del amor y de la misericordia no podemos aceptar el despojo de los propios derechos y dones propios del ser humano. Desafortunadamente nos quedamos muchas veces proclamando el amor al prójimo pero nos olvidamos del amor a nosotros mismos, pues el mandamiento es en doble vía y mismo valor.
Dios nos conceda la gracia de discernir el camino para anunciar su Palabra con la vida misma; anunciar y vivir el mandamiento del amor al prójimo pero también a nosotros mismos; Jesús Resucitado camina a nuestro lado; su Palabra y su Espíritu fortalezcan nuestra vida de fe, de discípulos, de misioneros y profetas en medio del mundo. Amén.
* * * * * * * * * * * *
Miguel Angel Cortes
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.