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REFLEXIONES

Octubre 4 de 2026 XXVII Domingo Ordinario. Ciclo A.

Lecturas del día

  • Isaίas 5, 1-7.
  • Salmo 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20.
  • Filipenses 4, 6-9.
  • Mateo 21, 33-43.

Saludo fraterno, familia y amigos.

Un canto de amor en la 1ª. lectura, describe la relación de Dios con el pueblo que formó y lo hizo objeto predilecto de su amor. Es la viña del Señor, es la esposa que ha recibido toda la dedicación, todos los esfuerzos del amado, es el pueblo de Dios que ha sido formado, liberado de la esclavitud, guiado hasta la tierra prometida, consolidado en él una monarquía, prometido un Mesías. Se esperaba de esta viña diera buenos frutos, pero solo produjo agrazones, es decir, racimillos de la vid que nunca maduran.

 

En el Evangelio, Jesús nos presenta esta parábola de los viñadores homicidas, en una conexión profunda con la 1ª. lectura, pero con el elemento adicional del hijo del dueño, que es enviado a recibir los frutos esperados pero que por el contrario, es asesinado.

 

Podemos ver estas lecturas a nivel humano y que decir del nivel espiritual o la perspectiva de la fe.

 

A nivel humano Dios nos ha regalado la inteligencia por la cual el hombre busca la Verdad y la voluntad por la cual buscamos el bien, lo bueno (2ª. lectura). Ya con estas dos facultades sentimos un llamado profundo a dar frutos abundantes de “derecho y justicia” (1ª. lectura).  Es necesario desarrollar nuestro pensamiento crítico para saber discernir en medio del mundo nuestro compromiso con Cristo y con su Evangelio. Es triste cómo en el mundo actual, vemos partidarios de la maldad, la anarquía, el odio, el rencor, la envidia, la apuesta por tratar de socavar la Verdad y la Justicia.

 

Desde la perspectiva de la fe, la responsabilidad es aún mayor. ¡Dios nos ha regalado tantos elementos para dar esos frutos que espera de nosotros!  Su Palabra, la salvación en su Hijo Jesucristo, la oración, la fe, la esperanza, el amor, los sacramentos, la enseñanza de la Iglesia, etc.

 

Pidamos a Dios su gracia para que como pueblo de su propiedad y objeto infinito de su amor, estemos dispuestos, con un corazón abierto a su Espíritu, para que rindamos los frutos que Él espera de nosotros. Amén.

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Miguel Angel Cortes

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 

Mateo 21, 33 – 43

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.

Entonces Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos”.