REFLEXIONES
Octubre 18 de 2026 XXIX Domingo Ordinario. Ciclo A.
Lecturas del día
- Isaίas 45, 1. 4-6.
- Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y c.
- 1 Tesalonicenses 1, 1-5b.
- Mateo 22, 15-21.
Saludo fraterno, familia y amigos.
El pueblo de Dios interpretaba sus sufrimientos como consecuencia del pecado y de la infidelidad a la alianza establecida. La deportación del pueblo a Babilonia no fue una excepción y lo vieron como el castigo de Dios por el pecado del pueblo. Pero Él siempre salva. Suscitó a través de Ciro, rey de Persia, el regreso de los judíos a su tierra. Dios escoge sus formas de salvación por caminos que no imaginamos y aunque era un rey pagano, es decir, no era judío o del pueblo de Dios, fue llamado por Él como instrumento de redención y así Dios hace retornar a su pueblo, retorno que fue signo de misericordia y de salvación.
La frase del evangelio de hoy “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, se ha reducido desafortunadamente a un pensamiento casi simplista: debemos pagar los impuestos al Estado y pagar los diezmos a la Iglesia.
Dios nos ha regalado la inteligencia y la voluntad, con las cuales se constituye la libertad. Son dimensiones muy humanas, pero sin olvidar que provienen de Dios. A nivel humano, estamos llamados a dar frutos, de justicia, de laboriosidad, de progreso, de creatividad, de construcción de una sociedad en términos de humanidad.
Ahora bien, sobre la base humana se construye el creyente y a partir de todos sus dones, Dios nos pide dar frutos también en el camino de la fe y la salvación. San Pablo alaba de la comunidad de Tesalónica “las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor”.
Son los frutos de la fe, la esperanza y el amor que estamos llamados a producir de manera permanente en nuestra vida; virtudes que deben ser elemento central no solamente en la vida eclesial sino también en la vida personal y social del creyente.
Se nos abre un horizonte inabarcable para nuestra vida natural y sobrenatural. Llamados a dar frutos a nivel humano y espiritual, en lo social y en lo eclesial. Se me viene a la mente un deportista, que estudia una carrera universitaria y que lleva una vida espiritual. Dios lo llama a superarse cada día más en su disciplina deportiva, a continuar sus estudios al mejor nivel y también dar frutos de santidad en su camino de fe. El nivel humano y el espiritual, “Dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. ¡Que grandiosa y trascendente es la salvación que Dios nos regala y a la que nos invita!
Dios nos ilumine con su Espíritu para que redescubramos cada día la llamada que nos hace y ver las posibilidades que Él pone en nuestras manos para construir, producir frutos en medio del mundo como signo de la salvación que Él nos regala por caminos que no imaginamos. Amén.
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Miguel Angel Cortes
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
Mateo 22, 15 – 21
En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.
Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: “Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?”
Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo”. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César”. Y Jesús concluyó: “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.